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Acodos consejos de jardinería

Existen varios métodos para propagar las plantas, por ejemplo: las semillas, los esquejes, la División de mata, hijuelos, estolones, injertos, estolones, los acodos, etc.

Este artículo pretende informar sobre la metodología de los acodos. Ésta en contraposición a los esquejes de tallo, que se cortaban y se ponían a enraizar; consiste en dejar el tallo junto a la planta madre hasta después de formadas las raíces, lo que garantiza su supervivencia al estar durante el proceso de enraizamiento alimentándose de forma norma.
A parte de ser un método muy simple es uno de los más antiguos que se conoce. Hay varios tipos de acodo, los más conocidos son el acodo simple y el acodo aéreo
Para que el método resulte totalmente efectivo hay que asegurarse que la planta con la que se trabaje este en perfecto estado, para esto es conveniente realizar una poda ligera en el tallo a acodar.

Acodo simple

Conviene realizarlo a fines del invierno y consiste en enterrar una rama de la planta en el suelo para que eche raíces. El suelo debe estar previamente trabajado, removiéndolo y añadiéndole arena y turba para mantener el grado de humedad requerido. Se debe elegir preferentemente una rama joven en crecimiento; a continuación se dobla la rama más o menos perpendicularmente hasta el suelo, dónde se enterrara en un hueco con aprox.15 cm. de profundidad dejando su parte superior por fuera de la tierra. Es importante que se fije la rama al fondo con alambre. El hueco debe ser cubierto con tierra apretando bien con las manos. Es fundamental el riego para mantener el terreno siempre húmedo.

Pueden pasar de 6 a 12 meses para que este pronto y poder separar el acodo de la planta madre, lo que se hace con una tijera de podar. Se puede decir que el acodo está casi listo para ser una planta independiente, pero conviene dejarlo asentarse durante unas semanas antes de transplantarlo para que resista fácilmente el cambio y empiece a crecer y desarrollarse.

El acodo aéreo

Este tipo de acodo se realiza en primavera; y se diferencia del simple porque en este caso no se entierra en la tierra. Para este caso el tallo debe ser maduro y encontrarse en buen estado. Se le debe retirar las hojas y tallos laterales en su parte superior dejando el extremo limpio. Para que resulte más fácil el surgimiento de las raíces hay que anillar o descortezar el tallo, es decir quitarle un anillo de corteza.
Para que el proceso resulte efectivo es necesario mantener la planta o el árbol en oscuridad, humedad y buena aireación cubriendo la zona “pelada” con algún material que amerite ese tipo de ambiente. Después de unos meses las raíces se habrán desarrollado y el acodo puede separarse de la plante madre usando unas tijeras de podar.

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